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Cómo lavar y cuidar una chaqueta acolchada en casa
Una chaqueta acolchada se ensucia como cualquier otra prenda: el cuello coge marcas de piel y de pelo, los puños se oscurecen y alguna mancha de café acaba apareciendo. La buena noticia es que muchas se pueden cuidar en casa sin demasiadas complicaciones. La mala es que un lavado descuidado puede dejar el acolchado apelmazado o deformado. Estos consejos son orientaciones generales; la referencia que manda siempre es la etiqueta de tu prenda.
Lo primero: lee la etiqueta
La etiqueta de composición y cuidado suele estar cosida en el interior, en una costura lateral o en el cuello. Ahí aparecen los símbolos que indican si la prenda admite lavadora o solo lavado a mano, la temperatura máxima del agua, si se puede usar secadora, si admite plancha y si hay que llevarla a la tintorería. Cada fabricante usa tejidos y rellenos distintos, así que lo que funciona con una chaqueta puede no servir con otra.
Si hay un símbolo que no entiendes, búscalo antes de lavar. Merece la pena dedicar un minuto a esto en lugar de improvisar.
Antes de lavar: prepara la chaqueta
Unos pocos pasos previos evitan la mayoría de los problemas:
- Vacía los bolsillos. Un pañuelo de papel olvidado acaba repartido por toda la colada.
- Cierra todas las cremalleras, la principal y las de los bolsillos. Así no se enganchan en el tejido ni en otras prendas, y los dientes sufren menos.
- Trata las manchas localizadas antes del lavado, con un poco de jabón neutro y una esponja suave, sin frotar con fuerza.
- Dale la vuelta si la etiqueta no dice lo contrario, para proteger la cara exterior del roce.
Muchas veces no hace falta lavar la chaqueta entera. Si solo está sucio el cuello o un puño, una limpieza localizada con un paño húmedo y jabón suave puede ser suficiente, y así la prenda pasa menos veces por la lavadora.
Durante el lavado
Si la etiqueta permite lavadora, lo más prudente suele ser un programa delicado, con la temperatura que indique el fabricante y un centrifugado suave. Usa un detergente líquido en poca cantidad: el exceso de jabón cuesta de aclarar y puede quedarse atrapado en el acolchado. El suavizante no suele ser buena idea en este tipo de prendas, porque puede dejar residuos en el tejido; si tienes dudas, consulta la etiqueta o las indicaciones del fabricante.
Lava la chaqueta sola o con pocas prendas parecidas. Si el tambor va muy lleno, la prenda no se mueve bien y el aclarado es peor. Y evita mezclarla con ropa que tenga velcro, corchetes o cremalleras abiertas.
Si la etiqueta indica lavado a mano, usa agua a la temperatura que marque, sumerge la chaqueta, apriétala suavemente sin retorcerla y aclara varias veces hasta que el agua salga limpia.
Secado y planchado
El secado es la parte en la que más prendas acolchadas se estropean. Como norma general, secar en plano es la opción más segura: extiende la chaqueta sobre un tendedero horizontal o una toalla, lejos de radiadores y del sol directo, y dale la vuelta de vez en cuando. Mientras se seca, sacúdela y repasa con las manos cada franja del acolchado para repartir el relleno y que no se quede acumulado en las costuras. Algunas prendas admiten secadora a baja temperatura y otras no; de nuevo, la etiqueta lo dice.
Ten paciencia: una chaqueta acolchada puede tardar en secarse por dentro aunque por fuera parezca seca. Guardarla con humedad es la forma más rápida de que coja olor.
En cuanto a la plancha, no la pases directamente sobre el acolchado. Si la etiqueta permite planchar y hay alguna arruga en el cuello o en el forro, hazlo a baja temperatura y con un paño entre la plancha y el tejido. Lo normal es que, colgada en una percha, la chaqueta recupere su forma sola.
Cuidados entre lavados
Lavar menos también es cuidar. Después de usarla, cuélgala en una percha ancha para que se airee antes de meterla en el armario. Cepilla el barro una vez seco en lugar de lavarla enseguida y limpia las manchas pequeñas en cuanto aparezcan. Al final de la temporada, lávala siguiendo la etiqueta y guárdala colgada o doblada sin apretar, nunca comprimida durante meses. Tienes más detalles en el artículo sobre cómo guardar los abrigos cuando termina el invierno.
La chaqueta acolchada de Tienda Colorado lleva su propia etiqueta de cuidado, y esa es la que debes seguir. Estos consejos generales encajan con su diseño: tiene cremallera frontal completa y dos bolsillos laterales con cremallera, así que conviene cerrarlas todas antes de cada lavado. Y, como con cualquier prenda de color, lávala junto a ropa de tonos parecidos.
Con un poco de cuidado, una chaqueta acolchada aguanta muchos inviernos con buen aspecto. Si estás pensando en una nueva, puedes ver los detalles y los colores de la chaqueta acolchada de Tienda Colorado.
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